Coloquio Sacra Saxa. Creencias y ritos en peñas sagradas


Los pasados días 25-27 de noviembre de 2016 se celebró en Huesca el coloquio que lleva por título el de este post. La iniciativa compartida ha sido del Instituto de Estudios Altoaragoneses y del Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, que cabe personalizar en Martín Almagro Gorbea.

La iniciativa cristaliza una vieja querencia de Martín (creo recordar que fue cuando lo conocí, a mediados de los 90, que ya me proponía hacer un inventario de estas piedras en Galicia), que ha proseguido con la tenacidad que le caracteriza a través de una serie de publicaciones, algunas muy recientes, que ahora intenta federar con un cúmulo de iniciativas en distintos estados de realización y que cristalizan, por el momento, en el presente coloquio. La propuesta se dividió en tres sesiones autónomas al tiempo que, en conjunto, muestran la diversidad y complementariedad de las aproximaciones posibles a la cuestión.

La primera, sobre “Metodología y etnoarqueología de las peñas sacras”, incluía las presentaciones de Martín Almagro-Gorbea, Pedro R. Moya, Marco García Quintela y María Joâo Correia Santos (no pudo asistir Silvia Alfayé Villa por encontrarse de baja).

Martín hizo la presentación general propugnando a la par la necesidad de una investigación empírica y “positiva” sólida, basada en un buen registro de las evidencias materiales junto con una correcta recogida de los elementos etnográficos asociados a las piedras, y la necesidad de federar los esfuerzos de distintas disciplinas tal como se presentan, precisamente, en el coloquio.

Pedro se centró en los majanos de almas, más conocidos en Galicia como amilladoiros, del que viene el topónimo de Milladoiro para la población por la que se llega a Compostela. Presentó su diversidad en distintos horizontes, incluidos los extrapeninsulares y las formas posibles de su estudio desde una perspectiva etnoarqueológica.

Por mi parte intenté mostrar el interés del concepto de arquitectura ambigua, cómo la cristianización de estas piedras puede constituir un meta-texto que ayuda a su interpretación y la importancia del tiempo, definido por alineaciones astronómicas, en relación con estas rocas.

Terminó la sesión María João presentando un caso de estudio dentro de la línea general del coloquio, las sillas o tronos triples rocosos conocidos en distintos lugares, con un modélico método de estudio mediante el manejo de diferentes fuentes de información. Incluyó, también, una somera presentación de su propuesta cronológica, expuesta ya en su tesis y otras publicaciones que, a día de hoy, es el marco de referencia para todos los que nos ocupamos de estas cuestiones.

La sección “Sacra Saxa en otras culturas” proponía una mirada hacia el exterior mostrando que las inquietudes de los reunidos distan de ser exclusivas del horizonte peninsular. Los ponentes fueron Gerardo Fernández Juárez, Fernando Alonso Romero, Joaquín Sanmartín Ascaso y Francisco Marco Simón.

Gerardo presentó ejemplos tomados de su trabajo de campo en el altiplano boliviano. Resultaba emocionante observar cómo piedras, semejantes a las tantas que nos intrigan en la Península, son el centro de actividades rituales inspiradas por su forma, los entes sobrenaturales con los que se asocian o su posición en el paisaje. También es interesante la materialidad de las ofrendas realizadas a estas piedras que cualquier arqueólogo racionalista que diese con ellas en un contexto de excavación peninsular, y probablemente también europeo, no vacilaría en clasificar como basurero.

Fernando, por su parte, expuso algunos de los casos gallegos que estudia desde hace años, con una profunda vertiente etnográfica en la forma de abordarlos, pero también, y al hilo de la sesión, como otros tantos ejemplos de prácticas y modos bien conocidos a lo largo del arco atlántico europeo de probable herencia celta.

Joaquín supo ponerse, con admirable sentido pedagógico, al servicio de los legos en cuestiones mesopotámicas que le escuchábamos. Partió de una explicación general de la percepción de los elementos que integran la naturaleza como símbolo en las diversas lenguas semíticas, y cómo, de forma “natural”, las piedras son por tanto símbolos por si mismas y de forma específica, por su forma de colocación (betilos), decoración o escritura (estelas naru como el código de Hammurabi), o ubicación (también kudurrus).

Francisco (Paco), expuso el caso romano incidiendo en tres temas necesariamente sintetizados pero que revelan la complejidad de la cuestión: la presentación del Capitolio de Roma como “piedra” con la compleja serie de mitos y ritos asociados que lo ponen de relieve; la epigrafía rupestre de Italia (con una interesante incursión en Valcamonica, en donde la epigrafía latina continúa los grabados de épocas anteriores por otros medios); terminando por las divinidades asociadas a las canteras.

La sección tercera “Sacra Saxa en la literatura y en la antropología”, quizás se podría dividir en dos partes una, más amplia, pirenaica y otra “resto del mundo”, con dos presentaciones diferentes e ilustrativas.

En esta pequeña subsección, José Manuel Pedrosa Bartolomé propuso una lectura en paralelo de dos conjuntos de leyendas o cuentos atestiguados en el País Vasco y la Navarra vascoparlante y en una amplia área de distribución en países de la mitad sur de Sudamérica. Ambos conjuntos de historias, a su vez con numerosas variantes internas, relatan la desaparición de la raza de los gigantes debido a una especie de cataclismo relacionado con eventos celestes diferentes en cada área (ordinarios como la aparición de las nubes, o extraordinarios como la aparición de dos soles), pero compartiendo el hecho de que los restos de esa raza desaparecida constituyen el fundamento geológico del mundo actual. Jesús Suárez López propuso ejemplos asturianos en los que la cristianización apenas vela el origen precristiano (me atrevería decir que prerromano), de los lugares de culto, empezando por Covadonga. Pero quisiera destacar, sobre todo, los testimonios orales que Jesús ha recogido sobre el sentido de alguna de estas piedras tanto por la calidad (calidez) del testimonio en sí como por la forma de saber ponerlo en valor.

Los estudios pirenaicos ocuparon otras cinco presentaciones. Los colegas franceses Frantz E. Petiteau e Isaure Gratacos expusieron sus estudios sobre la vertiente pirenaica septentrional. Frantz se centró en el valle del Aure y adyacentes combinando trabajo de campo y de archivo para mostrar la eficacia de la multilateralidad disciplinar. La propuesta de Isaure fue más exhaustiva, más enciclopédica, mostrando la enorme variedad de las piedras de contenido simbólico y sagrado en la zona del Haut Commiges destacando, también, la diversidad y amplitud de las formas de cristianización de estas piedras.

Josefina Roma Riu propuso sobre todo una serie de paisajes sagrados de montaña, con un componente de anuncio turístico (apetece ir a visitar todos esos lugares), en los que la montaña está cristianizada por el culto a diversos santos o advocaciones marianas que apenas recubren las sacralidades pretéritas (Santa Orosia, Virgen de la Peña, etc.). Su estudio combina hagiografía, en una dimensión también muy etnológica pues son un tipo de relatos que difícilmente llegan a la iglesia más oficial, con microtopografías relevantes en torno a piedras, y configuraciones rocosas de distinto alcance como cuevas, abrigos, acantilados en donde se disponen de forma a veces casi increíble capillas, iglesias y monasterios de todo tipo.

Finalmente, nuestros huéspedes José Miguel Navarro López y Eugenio Monesma Moliner cerraron el coloquio con la exposición de sus trabajos sobre Huesca auspiciados por el Instituto de Estudios Altoaragoneses.

José Miguel hizo una presentación de su método de registro exhaustivo de estas piedras en un área previamente definida, su método de trabajo (dicho sea de paso, muy exportable a otras zonas), ficha de registro, etc., así como un amplio muestrario de sus hallazgos considerando, también, la dimensión patrimonial. Eugenio se centró en casos singulares mostrando la enorme diversidad y complejidad del registro material disponible con ejemplos difícilmente explicables o clasificables, incluyendo lugares de acceso casi imposible, cavernas-útero artificiales, algunos casos de alineaciones solares en cuevas, posibles graneros, conjuntos de rocas que deben entenderse de forma unitaria, etc.

Viendo el registro presentado por José Manuel y Eugenio con perspectiva podemos explicarnos porqué la arqueología “tradicional” reniega de estos estudios (casi se podría decir que huye de ellos). Son muy difíciles y los resultados inciertos en cuanto cronología, función e interpretación de los entes estudiados. Por ello siempre será más seguro y rentable académicamente ocuparse de cualquier ítem arqueológico bien delimitado, como la tipología de tal o cual tipo de objetos. Pero entretanto hay un enorme registro arqueológico por explorar ante nuestra mirada y además de acceso comparativamente barato, pues muchas veces no será necesario excavar y, cuando fuese preciso y posible, posiblemente con una excavación limitada bastaría.

Concluyó el coloquio una intervención de Martín glosando los resultados de la jornada y media de trabajos, invitando a su próxima publicación bajo los auspicios del Instituto de Estudios Altoaragoneses y emplazándonos a vernos dentro de dos años.

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